El engaño médico (cuando los proveedores de atención médica descartan, invalidan o restan importancia a los síntomas o preocupaciones de un paciente) es un problema grave, pero que se puede abordar de manera proactiva. Mientras el problema existe, los pacientes tienen opciones de prevención y recurso. Esta guía describe los pasos a seguir antes, durante y después de las citas médicas para salvaguardar su salud y garantizar que lo escuchen.
Antes de su cita: debida diligencia y preparación
Primero, investiga a fondo a los proveedores. Las reseñas en línea en plataformas como DocInfo.org, Vitals y Healthgrades pueden revelar patrones de comportamiento desdeñoso o sesgado, aunque recuerde que son subjetivos. Para obtener datos más objetivos, consulte la Federación de Juntas Médicas Estatales (FSMB) para conocer los registros disciplinarios. Los hospitales pueden ser evaluados a través de Hospital Compare, que evalúa sus prácticas de comunicación y atención al paciente.
En segundo lugar, busque atención culturalmente competente. Si es posible, busque un proveedor que comprenda sus antecedentes o que sea conocido por su sensibilidad. Organizaciones como Health in her Hue, la Asociación Médica Nacional y otras pueden ayudarlo a conectarse con los profesionales adecuados.
En tercer lugar, esté preparado. Escriba las preguntas de antemano; Las citas médicas pueden ser muy rápidas y es fácil olvidar detalles clave. Traiga a un amigo o defensor para que tome notas y brinde una segunda perspectiva. Finalmente, conoce tus derechos. La mayoría de los centros de salud se adhieren a una Declaración de Derechos del Paciente que garantiza la no discriminación. Exija una copia impresa si es necesario.
Durante su cita: asertividad y defensa
Si se siente desestimado, hable con calma pero con firmeza. Solicite tiempo para discutir sus inquietudes y buscar aclaraciones. Si el proveedor no coopera, invoque su derecho a una segunda opinión. Medicare y muchas aseguradoras privadas cubren consultas adicionales.
Encuentra aliados dentro del sistema. En ocasiones, una enfermera o un trabajador social comprensivo puede defenderlo. No dude en escalar el problema si es necesario. En muchos hospitales y clínicas también hay defensores o enlaces de pacientes disponibles; utilizar estos recursos para mediar en las inquietudes.
Después de su cita: seguimiento y recurso
Si sospecha parcialidad o maltrato, conéctese con apoyo externo. La Fundación Defensora del Paciente y la Asociación Nacional de Clínicas Gratuitas y Caritativas ofrecen asistencia gratuita o de bajo costo. Los trabajadores sociales suelen mantener listas de recursos locales.
Presentar una queja formal si es necesario. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) mantienen una lista de búsqueda de oficinas de quejas a nivel estatal. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU. también puede brindar orientación (800-368-1019 o OCRMail@hhs.gov). Los beneficiarios de Medicare pueden apelar las altas apresuradas a través de Organizaciones de Mejora de la Calidad (QIO). La Comisión Conjunta de Acreditaciones Hospitalarias acepta quejas en línea o por teléfono (800-994-6610).
Finalmente, considere la asesoría legal como último recurso. La Legal Services Corporation y la American Bar Association pueden ayudar a localizar asistencia jurídica gratuita o de bajo costo. Sin embargo, tenga en cuenta que los litigios suelen llevar mucho tiempo y pueden afectar las relaciones con los proveedores.
Si bien el cambio sistémico está en curso, una mayor concientización y una defensa proactiva están empoderando a los pacientes para exigir una atención respetuosa y equitativa. Los proveedores se están volviendo más conscientes del sesgo debido al mayor escrutinio, lo que crea un clima en el que es más probable que se brinde un mejor trato.
