El consumo de frutas está relacionado con una mejor salud pulmonar en ambientes contaminados

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Un estudio reciente presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Respiración sugiere que una mayor ingesta de fruta puede mitigar los efectos negativos de la contaminación del aire en la función pulmonar. La investigación, que analizó datos de casi 200.000 participantes en el Biobanco del Reino Unido, encontró una correlación entre el aumento del consumo de fruta y la preservación de la capacidad pulmonar, incluso en personas expuestas a altos niveles de contaminación por partículas (PM2,5).

El problema de la contaminación del aire

A nivel mundial, 99% de la población respira aire que excede los límites de seguridad de la Organización Mundial de la Salud. La exposición a PM2.5, contaminantes microscópicos provenientes de fuentes como los gases de escape de los vehículos y los incendios forestales, desencadena inflamación y estrés oxidativo en los pulmones. Este proceso acelera el daño celular y debilita la salud respiratoria. Si bien eliminar por completo la exposición a la contaminación no es práctico para la mayoría, las opciones dietéticas pueden influir significativamente en la respuesta del cuerpo a las toxinas ambientales.

Cómo la fruta protege los pulmones

Las frutas son ricas en antioxidantes (como vitamina C, flavonoides y carotenoides) que neutralizan los radicales libres generados por la contaminación. Estos nutrientes contrarrestan el estrés oxidativo, reduciendo la inflamación y el daño celular. En las mujeres, el estudio mostró una asociación más fuerte entre el consumo de fruta y la capacidad pulmonar preservada a lo largo del tiempo, lo que sugiere un efecto protector contra el deterioro respiratorio a largo plazo.

Estrategias dietéticas prácticas

Para maximizar los beneficios, considere incorporar estos hábitos a su rutina diaria:

  • Consuma al menos cuatro porciones de fruta al día: Priorice colores diversos (manzanas rojas, mangos naranjas, uvas moradas, kiwi verde) para obtener una gama más amplia de antioxidantes.
  • Combine frutas con grasas saludables: La mantequilla de nueces, el aguacate o el yogur mejoran la absorción de nutrientes liposolubles como los carotenoides.
  • Utilice fruta congelada: A menudo, la fruta congelada, que se cosecha en su punto máximo de madurez, conserva su valor nutricional y ofrece comodidad.

Conclusión

La contaminación del aire es una amenaza generalizada, pero las intervenciones dietéticas (específicamente, un mayor consumo de frutas) pueden ofrecer un grado mensurable de protección. Al neutralizar el estrés oxidativo y reducir la inflamación, las frutas pueden ayudar a preservar la salud pulmonar en ambientes contaminados. Esta investigación subraya la importancia de la nutrición como estrategia proactiva para mitigar los efectos nocivos de la contaminación del aire.