Aumento de lesiones en la NBA: por qué las distensiones en la pantorrilla son estrellas de la banca

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Una ola de distensiones en la pantorrilla está afectando a la NBA, dejando fuera a jugadores clave como Victor Wembanyama y Ja Morant junto con varios otros. Esto no es sólo mala suerte; es una tendencia que refleja un cambio fundamental en el juego y en la forma en que se desarrollan los jugadores, y se está volviendo cada vez más costosa para los equipos.

La creciente tasa de lesiones

La NBA está viendo un aumento significativo en las lesiones de jugadores esta temporada. La disponibilidad de jugadores estrella ha caído del 87,2% en la temporada 2023-2024 a un preocupante 67,6% ahora. Esto significa que a los equipos les faltan jugadores clave con mayor frecuencia: aproximadamente uno de cada tres partidos. Las distensiones en las pantorrillas son un factor importante, pero no el único. Jayson Tatum y Tyrese Haliburton sufrieron desgarros en el tendón de Aquiles la temporada pasada, ambos relacionados con la tensión en los músculos de la pantorrilla.

La NBA moderna: velocidad, espacio y estrés

La raíz del problema no es aleatoria. La NBA actual es más rápida, más dispersa y depende en gran medida de los tiros de tres puntos. Los jugadores cubren más terreno a velocidades más altas que nunca (con un promedio de 4,43 mph y 34,3 millas por juego). Según el entrenador de los Golden State Warriors, Steve Kerr, “Todos entienden que es más fácil anotar si derribas al oponente… pero cuando todos hacen eso, los juegos tienen un ritmo mucho más rápido”.

Este aumento de la demanda ejerce una inmensa presión sobre los músculos de la pantorrilla, que se contraen con cada zancada, salto y corte. La flexión plantar (el acto de apuntar el pie hacia abajo) es constante en el juego moderno, lo que aumenta el riesgo.

Cambio de roles de jugadores y especialización temprana

Las posiciones tradicionales del baloncesto se están desdibujando. Ahora se espera que los centros y ala-pivotes manejen el balón y disparen desde larga distancia, lo que exige más agilidad y movimiento de cuerpos más grandes. Wembanyama, un pívot de 7’4″, promedia casi cinco intentos de tres puntos por partido, lo que encarna este cambio. Esto pone más tensión en los músculos de la pantorrilla a medida que los jugadores más pesados se mueven como los más pequeños y rápidos.

El problema comienza incluso antes: los jugadores jóvenes son empujados a un entrenamiento de baloncesto especializado a edades más tempranas, sacrificando un desarrollo físico integral. Fomentar diversas actividades deportivas desde el principio podría ayudar a prevenir lesiones por uso excesivo en el futuro.

Zapatos y lagunas de datos

La tecnología de las zapatillas también ha evolucionado y los jugadores optan por zapatillas bajas para una mayor flexibilidad del tobillo. Si bien esto puede ayudar al movimiento, también podría aumentar el riesgo de distensiones en las pantorrillas. Se necesita más investigación para evaluar el impacto del diseño del calzado en las tasas de lesiones.

El resultado final

La NBA se enfrenta a un grave problema de lesiones impulsado por la evolución del juego. Abordar esto requiere una recopilación de datos más detallada, mejores programas de acondicionamiento y una reevaluación de cómo se desarrollan los jugadores desde el nivel juvenil hasta el profesional. Ignorar el problema corre el riesgo de marginar aún más al talento estrella y afectar la competitividad de la liga.