El mejor momento para comer: un nuevo estudio vincula las comidas tempranas con un mejor metabolismo de las grasas

3

Investigaciones recientes realizadas en Alemania sugieren que cuándo comes es tan importante como qué comes. Un estudio publicado en noviembre de 2025 revela que consumir comidas más temprano en el día puede mejorar significativamente el metabolismo de las grasas a nivel molecular, incluso sin cambios notables en los marcadores sanguíneos tradicionales como el colesterol o la sensibilidad a la insulina.

Cómo funcionó el estudio

Los investigadores llevaron a cabo un ensayo cruzado aleatorio con aproximadamente 30 participantes femeninas, dividiéndolas en dos grupos:

  • Comida temprana con restricción de horario (eTRE): Comidas consumidas entre las 8 a. m. y las 4 p. m.
  • Comida tardía con restricción de horario (lTRE): Comidas consumidas entre la 1 p.m. y 9 p.m.

Ambos grupos consumieron la misma cantidad y tipo de comida, asegurando que la única variable fuera el horario de las comidas. El estudio fue más allá de los análisis de sangre estándar y utilizó lipidómica (una tecnología de vanguardia que mapea cientos de moléculas de grasa en la sangre) y biopsias de grasa abdominal para analizar la expresión genética.

Hallazgos clave: la alimentación temprana remodela el metabolismo

Los resultados fueron sorprendentes. Sólo comer temprano alteró el metabolismo de los lípidos, y 103 tipos diferentes de lípidos, incluidas las ceramidas y las fosfatidilcolinas (vinculadas con enfermedades metabólicas), disminuyeron en concentración. Los marcadores sanguíneos tradicionales como LDL, HDL y los marcadores inflamatorios se mantuvieron sin cambios, lo que destaca que los beneficios se produjeron a un nivel molecular más profundo.

El estudio también encontró que comer temprano activaba las enzimas involucradas en la degradación y remodelación de los lípidos, lo que hacía que el cuerpo fuera más eficiente en el procesamiento de grasas. La expresión genética en el tejido adiposo cambió, particularmente dentro de las vías que influyen en la inflamación y la estructura de la membrana celular. En particular, tres genes actuaron como “sensores de tiempo” metabólicos, influyendo en la flexibilidad y capacidad de respuesta del tejido adiposo.

Por qué esto es importante

Esta investigación introduce una nueva dimensión al debate sobre el ayuno intermitente. No se trata sólo de la duración de la ventana para comer, sino del momento dentro de esa ventana. Comer más temprano se alinea con el ritmo circadiano natural del cuerpo, lo que optimiza la función metabólica.

El estudio demuestra que pueden ocurrir mejoras metabólicas antes de que sean visibles en los análisis de sangre estándar. Esto significa que pueden ocurrir cambios sutiles en el procesamiento de grasas, membranas celulares más saludables y una mejor flexibilidad metabólica incluso sin una pérdida de peso inmediata o mejoras en el colesterol.

Implicaciones prácticas

Para quienes practican el ayuno intermitente o simplemente buscan optimizar la salud:

  • Prioriza períodos de alimentación más tempranos: Incluso cambiar tu horario de alimentación unas horas puede favorecer un metabolismo de lípidos más saludable.
  • No confíes únicamente en los análisis de sangre: Los beneficios de comer temprano son moleculares y es posible que no se reflejen inmediatamente en los marcadores estándar.
  • Alinearse con los ritmos naturales: El metabolismo es más sensible a la insulina y está activo más temprano en el día.

La conclusión es clara: la crononutrición (sincronizar la alimentación con los ritmos circadianos) puede ser clave para optimizar la salud metabólica. Si bien la perfección no se puede lograr, comer comidas más abundantes y antes de manera consistente puede ser una estrategia inteligente a largo plazo.