El melanoma se encuentra entre las formas más peligrosas de cáncer de piel, provocado principalmente por la exposición a la radiación ultravioleta (UV) de la luz solar o las camas de bronceado. Si bien es muy agresivo cuando no se detecta, el diagnóstico temprano mejora drásticamente los resultados, con una tasa de supervivencia a cinco años del 97 % para los casos localizados. Esto hace que la concienciación y la acción inmediata sean fundamentales.
Comprender los tipos de melanoma
Los melanomas no son todos iguales. Los diferentes subtipos varían en agresividad, ubicación y prevalencia:
- Melanoma de extensión superficial: El tipo más común, que crece horizontalmente antes de penetrar potencialmente más profundamente. A menudo se encuentra en el torso o las piernas.
- Lentigo Maligno: Se desarrolla lentamente, generalmente en adultos mayores en áreas expuestas al sol como la cara y las orejas.
- Melanoma nodular: La forma más agresiva y de más rápido crecimiento. A menudo se diagnostica en una etapa posterior debido a la rápida progresión.
- Melanoma lentiginoso acral: Aparece en las palmas de las manos, las plantas de los pies o debajo de las uñas; es más común en personas con piel más oscura.
Más allá de la piel, el melanoma rara vez puede ocurrir en los ojos (melanoma ocular) o las membranas mucosas, lo que destaca la importancia de una detección exhaustiva.
Reconociendo las señales: La guía ABCDE
La detección temprana depende de reconocer lunares sospechosos. Utilice los criterios ABCDE:
- A simetría: una mitad no coincide con la otra.
- B orden: Bordes irregulares, con muescas o difuminados.
- C color: Distribución desigual de colores (negro, marrón, tostado, rojo, blanco o azul).
- **Diámetro: Mayor a 6 milímetros (aproximadamente el tamaño de la goma de un lápiz).
- E volucionario: Cambios de tamaño, forma, color o elevación.
Cualquier lunar nuevo o que cambie debe ser evaluado por un dermatólogo.
Factores de riesgo y causas
El melanoma se desarrolla cuando los cambios en el ADN de los melanocitos (las células que producen pigmento) provocan un crecimiento descontrolado. El principal factor es la exposición a los rayos UV, pero varios factores aumentan el riesgo:
- Historia familiar de melanoma.
- Quemaduras solares graves, especialmente en la infancia.
- Una gran cantidad de moles (más de 50).
- Lunares atípicos (displásicos).
*Sistema inmunológico debilitado.
Diagnóstico y estadificación
El diagnóstico de melanoma implica una biopsia de piel para confirmar la presencia de células cancerosas. La estadificación es vital para determinar el tratamiento y el pronóstico. El proceso considera:
- Grosor del tumor: Los tumores más profundos son más agresivos.
- Afectación de los ganglios linfáticos: La propagación a los ganglios linfáticos cercanos indica enfermedad avanzada.
- Metástasis a distancia: Las células cancerosas en órganos distantes (pulmones, hígado, cerebro) representan la etapa más grave.
La estadificación guía las decisiones de tratamiento, que van desde la simple extirpación quirúrgica de tumores localizados hasta terapias más agresivas para casos avanzados.
Opciones de tratamiento
El tratamiento depende del estadio del melanoma.
- El melanoma en etapa temprana a menudo se cura mediante escisión quirúrgica.
- El melanoma avanzado puede requerir una combinación de cirugía, quimioterapia, inmunoterapia, terapia dirigida o radiación.
Prevención: la mejor defensa
Reducir la exposición a los rayos UV es primordial. Esto significa:
Buscar sombra durante las horas de mayor sol (10 a. m. a 4 p. m.).
Usar ropa protectora, gorros y gafas de sol.
* Aplicar protector solar de amplio espectro con un SPF de 30 o superior.
* Evitar por completo las camas solares.
Los autoexámenes periódicos y los controles cutáneos profesionales también son esenciales para la detección temprana.
La detección temprana es la herramienta más eficaz contra el melanoma, ya que el 97% de los casos son curables si se detectan antes de propagarse. La vigilancia y la detección proactiva pueden salvar vidas.





























