La tiroides, una pequeña glándula con forma de mariposa ubicada en el cuello, es un regulador central del metabolismo del cuerpo. Cuando funciona mal, ya sea produciendo demasiada o muy poca hormona tiroidea, conduce a distintas condiciones: hipertiroidismo (tiroides hiperactiva) e hipotiroidismo (tiroides hipoactiva). Estos trastornos afectan a millones de personas, y las mujeres se ven afectadas de manera desproporcionada, y comprender las diferencias es crucial para un diagnóstico oportuno y un tratamiento eficaz.
¿Qué causa el desequilibrio tiroideo?
El hipertiroidismo surge cuando la glándula tiroides produce en exceso hormonas, acelerando los procesos metabólicos. Una causa común es la enfermedad de Graves, un trastorno autoinmune en el que el sistema inmunológico estimula la producción excesiva de hormonas. Otras causas incluyen nódulos tiroideos o inflamación.
El hipotiroidismo, por el contrario, ocurre cuando la tiroides no produce suficientes hormonas, lo que ralentiza el metabolismo. La causa más frecuente es la enfermedad de Hashimoto, otra enfermedad autoinmune en la que el cuerpo ataca a sus propias células tiroideas.
La prevalencia del hipotiroidismo es significativamente mayor que la del hipertiroidismo: aproximadamente el 5% de la población estadounidense es diagnosticada después de los 12 años, en comparación con 1 de cada 100 con hipertiroidismo. Las mujeres mayores de 60 años son particularmente susceptibles, y se estima que 1 de cada 8 desarrollará una enfermedad de la tiroides a lo largo de su vida. Los antecedentes familiares, la exposición a la radiación, los niveles de yodo y las enfermedades autoinmunes existentes, como la diabetes tipo 1, también pueden aumentar el riesgo.
Reconocer los síntomas
Los síntomas de estas afecciones suelen ser sutiles, pero pueden afectar drásticamente la calidad de vida.
El hipotiroidismo se manifiesta como:
- Fatiga y lentitud
- Aumento de peso a pesar de no haber cambios en la dieta
- Piel seca y uñas quebradizas
- Estreñimiento
- calambres musculares
- Depresión
El hipertiroidismo, por el contrario, se presenta con:
- Latidos cardíacos rápidos y palpitaciones
- Pérdida de peso involuntaria
- Ansiedad e irritabilidad
- Intolerancia al sudor y al calor
- Dificultad para dormir
- Debilidad muscular
En particular, los cambios de peso suelen ser los más notorios, pero pueden resultar engañosos. El aumento de peso en el hipotiroidismo puede estar relacionado con una disminución de la actividad debido a la fatiga, mientras que la pérdida de peso en el hipertiroidismo no es necesariamente saludable; a menudo acompaña a una fatiga debilitante.
Opciones de diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico generalmente implica un simple análisis de sangre que mide los niveles de hormona estimulante de la tiroides (TSH), tiroxina (T4) y triyodotironina (T3).
- TSH alta sugiere hipotiroidismo, ya que la glándula pituitaria trabaja demasiado para estimular una tiroides hipoactiva.
- TSH baja indica hipertiroidismo, lo que significa que la tiroides ya está produciendo hormonas en exceso.
Es posible que se necesiten pruebas adicionales, como ecografías o biopsias, para descartar nódulos o cáncer.
Los enfoques de tratamiento difieren según la afección:
- El hipotiroidismo generalmente se trata con reemplazo de hormona tiroidea sintética (levotiroxina), que se toma diariamente de por vida. Los ajustes de dosis son comunes para mantener niveles hormonales estables.
- El hipertiroidismo se puede tratar con medicamentos antitiroideos (metimazol o propiltiouracilo) para reducir la producción de hormonas. En algunos casos, puede ser necesaria la terapia con yodo radiactivo o la cirugía (tiroidectomía parcial o total). El yodo radiactivo a veces puede hacer oscilar demasiado el péndulo, induciendo hipotiroidismo que luego requiere reemplazo hormonal.
El resultado final
Los trastornos de la tiroides, ya sean hiperactivos o hipoactivos, tienen un impacto significativo en la salud. Reconocer los síntomas, buscar un diagnóstico oportuno y cumplir con el tratamiento prescrito son esenciales para controlar estas afecciones y mejorar el bienestar. La intervención temprana no sólo alivia los síntomas sino que también previene complicaciones a largo plazo.






























