El mundo moderno está diseñado para robar nuestra atención. Las notificaciones interminables, los servicios de streaming y las distracciones digitales hacen que sea más difícil que nunca mantenerse concentrado. Para muchos, esto significa luchar con la función ejecutiva : las habilidades mentales necesarias para planificar, organizar y completar tareas. Si bien a menudo se asocia con afecciones como el TDAH, la disfunción ejecutiva es cada vez más común incluso en personas neurotípicas debido a las exigencias de la vida moderna. Aquí te explicamos cómo mejorarlo, según los expertos.
¿Qué es exactamente la función ejecutiva?
La función ejecutiva no se trata de inteligencia; se trata de hacer. Abarca los procesos cognitivos que nos permiten gestionar el tiempo, priorizar, regular las emociones y cumplir objetivos. Las personas con una función ejecutiva débil pueden tener problemas con la procrastinación, la desorganización o la impulsividad. Es evidente que el aumento de la sobrecarga digital ha debilitado la capacidad de atención, lo que ha generalizado estos desafíos.
5 pasos sencillos para mejorar tu concentración
-
Dividir las tareas: A muchas personas con problemas de funciones ejecutivas les resulta más fácil abordar el trabajo en pasos manejables. Algunos prefieren abordar primero la tarea más difícil para eliminarla, mientras que otros responden mejor generando impulso con victorias más pequeñas. No existe un enfoque único que sirva para todos; Experimente para ver qué funciona mejor para usted.
-
Externalizar recordatorios: Depender únicamente de su cerebro es una receta para no cumplir con los plazos. Utilice alarmas, calendarios y señales visuales para mantener el rumbo. Un experto recomienda poner alarmas separadas para relajarse: una para empezar a leer y otra para guardar el libro. La clave es evitar culparse a uno mismo descargando tareas de memoria a sistemas externos.
-
Considere los nootrópicos (con precaución): Ciertos compuestos pueden favorecer la función cognitiva. La L-teanina, que se encuentra en el té verde, promueve la concentración relajada, mientras que el resveratrol, en alimentos como los arándanos y las uvas, puede mejorar el flujo sanguíneo al cerebro. Estos son suplementos, no píldoras mágicas, y deben investigarse y usarse de manera responsable.
-
Optimiza tu entorno: El entorno físico afecta significativamente la concentración. Si está perdiendo fuerza, mudarse a otra habitación puede ayudarlo a restablecer su atención. Cree espacios dedicados para actividades específicas: leer en una habitación, hacer ejercicio en otra, etc. Esto reduce el desorden mental y hace que las transiciones sean más fluidas.
-
Prioriza el movimiento: Cuando la concentración falla, sáltate el café y tómate un descanso. Se ha demostrado repetidamente que el ejercicio mejora la función ejecutiva, incluso después de una sola sesión. Una caminata rápida puede volver a centrar su atención y liberar la energía reprimida, lo que lo hará más productivo a largo plazo.
Conclusión: La disfunción ejecutiva es una lucha común, no una falla moral. Con las herramientas adecuadas (un horario estructurado, recordatorios externos y un poco de autocompasión) puedes recuperar el control de tu concentración y alcanzar tus objetivos.





























